Ciclismo de montaña en la Región de Murcia

  • SABADO 21.05.16 LA CABRA SE VA A LOS 10.000 DEL SOPLAO ´16

  • Imagen Pruebas de resistencia por toda la geografia española
Imagen Pruebas de resistencia por toda la geografia española

Moderador: moderador

 #165062  por shylock
 24 May 2016, 13:30
EL INFIERNO CÁNTABRO
Prólogo


“Los 10.000 del Soplao” también denominado “El Infierno Cántabro”, podrían tener su justa equivalencia “biker-literaria” con lo que Dante Aligheri describe en la “Divina Comedia” y que no es una tragedia, ya que su final es feliz. En dicha obra se narra el descenso del autor al Infierno, al que entra superando el río Aqueronte en la barca de Caronte para buscar a Beatriz . En el verdadero Infierno, descrito por el autor como una pirámide invertida que se separa en 9 círculos, es acompañado por el poeta Virgilio, autor de la Eneida, descendiendo al infierno hasta el noveno círculo.

Cual nuevo Dante, me adentré en el infierno, subido en mi barca, acompañado por el mejor “poeta Virgilio” que cualquier persona que monta en bicicleta y quiera disfrutar de ello, pueda aspirar y que no es otro, FRANCISCO PAGÁN VALERA “PAKITO”.


En el infierno Cántabro no se baja, sino que “se sube”, “se baja”, se vuelve a subir más que antes, y a bajar menos, así hasta 11 veces, y cual de ellas más fatigosa, más complicada, más dura, más tediosa, más peligrosa…., ¡cualquier cosa menos bonita¡

Solo se alcanza la felicidad cuando cruzas la línea de meta, antes, es sencillamente EL PUTO INFIERNO SOBRE 2 RUEDAS IMPULSADAS POR UN ANIMAL BIPEDO (IR)RACIONAL IMPLUME.

I
De Ruente a la Salida Km. 0


DÍA “D”.-
Antes de empezar la prueba, ya es una prueba de por sí, saber ¡qué coño me voy a llevar¡, el parte meteorológico da premio para todos, “Agua, Sol, Viento, Calor, Granizo, Despejado, Niebla”, menos nieve y olas de 8 metros porque no tenemos que pasar por la playa que si no, también. Así que todo el mundo contento, hay de todo y para todos.

Son las 05.30 de la mañana, suena el despertador, y mi compañero de fatigas, Pakito y un servidor ponemos en marcha las fábricas de nuestros cuerpos, después de una noche algo “fulera”. Resulta que el alojamiento “La Fuentona de Ruente” es el lugar de paso de la “Ultramaratón” y tiene su hora prevista de paso a partir de las 12.00 a las 12:30, eso significa que con un poco suerte, y dado que es un punto muy bonito para ver pasar a estos titanes del ultrafondo de montaña, lo es también para que más 300 personas entre soperos, familiares, acompañantes, desocupados y porculeros varios, se concentren debajo de mi ventana, con tambores, caracolas gigantes, tapaderas y cacerolas para animar a los corredores, y para joderme a mi el sueño.

¡Empezamos bien¡; Hemos adelantado la subida a Santander dos días antes de la prueba, para poder descansar debidamente el día de antes, para no llegar con apreturas, acomodarnos a la cama para conciliar el sueño, y poder dormir de un tirón unas 6 ú 8 horas, y resulta que me van a estar haciendo un “escrache” debajo mismo de mi ventana durante casi 2 horas.

Viendo el “pampaneo” que se me avecina (expresión típica de Abarán que equivale “no te escapas ni pegando saltos”), decido terminar de cenar antes que todos, irme a la habitación, tomarme 2 pastillas de dormidinas en vez de una con leche caliente, y una ducha previa de agua caliente de unos 8 minutos, los auriculares y música Zen, y en 20 minutos creo, entré en estado “catatónico”, que apenas creo recordar oír algo de ruido.

A las 05:30, mi compinche, se me quejaba de la noche que le había dado. -¡Tío, explícame cómo cojones haces para roncar y tirarte pedos, una cosa después de otra¡. En mi defensa tengo que alegar que no hay pruebas incriminatorias que sustenten tan humillante acusación, sino solo la declaración de una parte, que tiene interés directo, y por tanto resulta parcial a todos los efectos.

Prosigo, eran las 05:30 de la mañana, aseo básico, primeras abluciones matutinas, y para abajo a desayunar. Esperanza, la dueña de la Posada, mujer amabilísima y que se portó con nosotros como “nuestra hermana mayor” (en palabras de “Luisja”), nos ha preparado un desayuno estupendo, muy variado del que dimos buena cuenta los comensales de la posada.

Son las 06.15 y cada mochuelo se va para su olivo, hay que hacer “un deslinde y amojonamiento” antes de salir, pues no es conveniente salir con el “chiquillo atravesao”. Como los buenos relojes, “un, dos, tres, apreti guoman [pretty woman]otra vez” en dos empujones los espaguetis del día anterior han obrado su transformación “cual gusano en mariposa” y han sido liberados, por decirlo finamente. Una cosa menos de la que preocuparme.

Más aseos, y ahora a vestirse. Entre me pongo y me quito, se hacen las 07:00 falta menos de una hora, y por la ventana de mi habitación han pasado un buen puñado de coches cargados de bicicletas y ciclistas solos dirección a la salida de Cabezón de la Sal, que está a unos 7 kilómetros de nuestro alojamiento.

Pakito, está preocupado, se le nota en el rictus de la cara, no por la ruta, sino que se ha sentado 2 veces en el trono, y no ha podido “liberar a Willy”, le digo que se siente que se relaje y lo intente nuevamente, pero se empeña en que no, y que si puede ya lo hará donde pueda. En mi mochila llevo entre otras cosas toallitas para tales eventos por el si el caso.

Son las 07:10, y el resto de la expedición nos apremia para que bajemos y salgamos para la salida. Tenemos claro, que hay gente desde la 05:00 haciéndose hueco para las primeras posiciones, pero tampoco queremos quedarnos de los últimos para salir, ya que la salida del último lo hace con al menos menos 17 minutos de retraso, y luego a tres kilómetros tiene el tapón de Santibañez, que es un estrechamiento donde todos los años se para la carrera, salvo que salgas entre los 100 primeros que no va ser nuestro caso.

De Ruente a Cabezón son apenas 7 kilómetros cuesta abajo con una pendiente de -1,-2% y llano, por lo que en menos de 15 minutos estamos en el punto de salida. Como era de prever, nuestra posición de salida fue de mitad larga larga para atrás.

La espera para la salida se hace larga, todavía nos falta más de media hora para salir, y parecemos ganado estabulado. Como es lógico entre casi 5.000 tíos y tías, las ganas de mear aprietan, y ni las momias del museo se respetan. Una mujer (heterosexual por supuesto,) se habría dado un atracón a ver “mingas”, más que con un catálogo de bragas del VENCA. La pareta del jardín donde se reparten los dorsales, actúan de improvisados urinarios, y al dicho de “picha española nunca mea sola”, conforme se quita uno hay otro preparado con la pistola en la mano lista para disparar.

Los vecinos de los edificios de alrededor, estarán un poco cansados de este “espectáculo un poco sucio” que todos los años tienen que soportar y no estaría de más colocar unos urinarios por esa zona.

Pakito, tiene mala cara, está trasmudado, sin apenas color y tampoco es que haga frío, además lleva puesto el windstopper, intenta buscar un bar o algún sitio para hacer lo que no ha podido hacer en Ruente, pero nada, no hay donde poder hacerlo, y tampoco es cuestión de cagar en la calle como si uno fuera un perro.

Le digo que no se preocupe, que en cuanto dejemos el pueblo y veamos un hueco como llevo toallitas, que desaloje y seguimos.
De repente suena el primer cohete ¡PUM¡, y los ciclistas como los toros, se ponen todos nerviosos, se aceleran las pulsaciones, se sueltan varios gritos, quizás para liberar la tensión previa acumulada.
Otro cohete, ¡PUUM¡ este ha sonado algo más cercano, miro el reloj aun faltan 5 minutos, el bulle- bulle de los bikers va subiendo de decibelios, los clicks-clacks de la calas de la bicis se asemejan al amartille de las pistolas.
Otro cohete más. Esto ya se pone serio de verdad, Pakito parece haber mejorado un poco de su malestar, y a las 08:00 clavadas, se oye de lejos un bum-bumb-bum continuado, es la traca que da inicio a la salida y en la megafonía se empieza a escuchar el himno oficial del Soplao, “thundertrack” de AC/DC. A todos se nos cambia el rictus de repente la marea humana empieza a ponerse en movimiento, lentamente al principio y va cogiendo algo de ritmo con el paso del tiempo.

Intentamos montarnos en la bicicleta, pero es absurdo hacerlo, la velocidad inicial de la marcha es de 0-0,01 km/h, conviene más andar con la bici dos pasos y pararte que dar una décima parte de pedalada.

Avanzamos muy lentamente por la larga avenida principal de Cabezón de la Sal, desde que empezó a sonar AC/DC han pasado 6 minutos más o menos, la serpiente de repente empieza a estirarse a hacerse algo de hueco ya nos montamos en la cabra, y vamos dando pedal lento, pero vamos subidos.
Son momentos algo confusos, gente que trata de adelantarte, otro que se frena, otro que tropieza con el de delante, ¡uy perdona, lo siento¡ ¡nada¡ ¡vamos¡ y ahora sí, veo el cronómetro de la salida, "8 minutos 8 ", desde que se dio la salida hemos tardado en cruzarlo, la gente anima ruidosamente, alguno se deja llevar por esa animación y por la música de AC/DC y empieza a pegar botes con la bici para salir en la tele, y la gente le agradece las piruetas con más aplausos.

Arusa, Román, Luisja y Cardona, se han diluido entre la corriente de salida, y ya no los volveríamos a ver hasta llegar a la Posada de Ruente.

En esos precisos instantes, Pakito y yo nos chocamos los puños, y nos decimos ¡Al ataque¡ empieza el Soplao…….

continuará .... en el próximo capitulo...DE CABEZÓN DE LA SAL A RUENTE (del km 0 al 60)
 #165063  por Aluking
 24 May 2016, 16:04
¡ Bravo, Bravissimo ! (como diría Rafaela).
Lo mejor no es el relato, ni siquiera los detalles, sino acordarse de todos ellos, tener tal capacidad de retentiva cuando una vez vividos y durante muchas horas, el cuerpo entra en estado catatónico, faltando oxígeno y sangre suficiente como para grabar a fuego nada más que sufrimiento y esfuerzo.
Tal lujo de detalles me da qué pensar... ¿de veras has corrido el Soplao?
 #165064  por shylock
 24 May 2016, 16:31
Aluking escribió:¡ Bravo, Bravissimo ! (como diría Rafaela).
Lo mejor no es el relato, ni siquiera los detalles, sino acordarse de todos ellos, tener tal capacidad de retentiva cuando una vez vividos y durante muchas horas, el cuerpo entra en estado catatónico, faltando oxígeno y sangre suficiente como para grabar a fuego nada más que sufrimiento y esfuerzo.
Tal lujo de detalles me da qué pensar... ¿de veras has corrido el Soplao?
jajaja, se puede ver en las clasificaciones, puesto 2.911, tiempo 14:37:12, y el culo y las piernas que están de compras y no se quieren venir conmigo, que les da miedo......
 #165068  por shylock
 25 May 2016, 00:36
CABEZON DE LA SAL – RUENTE (Del 0 al km 60)
Empezamos a rodar por las calles de Cabezón de la Sal. Desde la salida hay mucha gente a ambos lados de las aceras, dando ánimos a los participantes, el día está bastante nublado, no hace sol pero la temperatura es ideal para dar pedales, ni frío ni calor.

El pedalear es alegre, y motivado por el subidón de adrenalina de la salida, marchamos en un grupo más o menos compacto, donde están los típicos que adelantan como pueden y por donde pueden, intentando recuperar posiciones. Es probable que del puesto 4.000 avancen 300 ó 400 posiciones en los 2,5 kilómetros iniciales, pero cuando lleguen a Santibañez en el Kilómetro 3, se va a encontrar un tapón del 15,

Hemos atravesado y salido de Cabezón, y lo que antes eran aceras pobladas de gente aplaudiendo, ahora es solo el ruido del rodar de miles de neumáticos de bicicleta por el asfalto, cambios de desarrollo, algún comentario suelto de los ciclistas y poco más.

Pakito va cámara de fotos en mano, disparando fotos al azar. La enorme recta de la carretera nos acerca al desvío del poblado de Santibáñez, donde nos espera la primera subida del día

Puerto de SAN CIFRIAN, tiene unos 3 kilómetros de subida a una media del 8%, y unos 250 y tanto metros de altura. Todo mentira. Llegamos y nos encontramos el tapón de gente del que ya estábamos advertidos. Otra vez pie a tierra, a esperar tu turno y empujar la bicicleta puesto que es imposible subirse en ella debido al numero de bikers que hay y la poca anchura de la pista, encima está empinada de cojones.

El 8% es una cochina mentira, del 12-15% y en algún sitio concreto el 20%. El primer medio kilómetro de subida se hace desesperante, pero no hay que perder la calma. Pakito tira dos parrafadas de las suyas, pidiendo que “le devuelvan perras, que ha venido a montar en bici y a empujar de ella”, parece que el malestar inicial se le ha pasado, y aunque no ha podido evacuar “su malestar”, la cara le ha cambiado y tiene mejor color.

Despues de unos minutos que se me han hecho bastante largos, por fin avistamos a gente que se empieza a subir en la bici y a dar pedales. Tenemos la mala suerte, que estamos en el tramo más empinado de la cuesta, pero por lo menos es asfaltado y nos permite dar pedales con comodidad. Plato chico y paellera de 42 dientes, para no fallar.

Vamos subiendo a buen ritmo, cosa que me preocupa, puesto que la subida me ha disparado las pulsaciones a 161 bpm, bastante subidas para lo que venía haciendo en las últimas salidas, pero es que el desnivel es la hostia, y eso que solo es el primer alto de los 11 que tendremos a lo largo del día.

Pedalada a pedalada hemos llegado al alto, y sin apenas relajo, cuestarrón en picado algo estrecho, con alguna curva cerrada. Tiro hacia abajo mi tija telescópica y con mi Trek, me lanzo sin yo quererlo algo encabritado.

Entre 5.000 bikers hay de todo, desde el que se compró la bici antes de ayer en el “decartón”, al que lleva la última novedad en 29” de spezialized con amortiguación invertida en carbono, no sé cuantas hostias más.

Pakito y yo vamos juntos, siempre uno abriendo y el otro detrás, el tintineo de los cencerros que llevamos en nuestras cabricas, nos sirven para orientarnos entre toda la masa de gente.

En un abrir y cerrar de ojos hemos bajado el primer alto, y en cuanto mismo se acaba la cuesta abajo, sin solución de continuidad, ¡zasca¡ otra vez se empina la cosa.

Sabemos que los primeros 60 kilómetros, y especialmente los cuatro primeros puertos, son dientes de sierra, no tienen mucha altura, pero el desnivel se pega y bien en las paticas.

Como digo hemos terminado bajar y sin solución de continuidad, y a palo seco, empezamos a subir, el Alto de Vicente del Monte, seguimos por asfalto, este un poco más llevadero, el grupo en la subida y en la bajada del alto anterior ya está estirado del todo, y no tendremos ningún tapón más en el recorrido. Se sube en torno a 2 kilómetros por asfalto con prados a derecha e izquierda, caseríos con vacas y la subida parecida, a la del relojero por pista desde el sequén, pero asfaltado.

Esta vez hemos subido algo más cómodos, pero sigo preocupado por el nivel de mis pulsaciones, anormalmente altas para cómo venía desde Murcia, espero que se vayan relajando.

Pakito, en las subidas sigue cámara en mano, y disparando fotos, yo solo puedo estar concentrado en dar pedales, mirar pulsaciones, y no chocarme con el de delante. De estar subiendo una rampa algo dura, se suaviza un poco la pendiente de subida, y sin apenas un metro de llano, ya estamos cuesta abajo otra vez. Entre pitos y flautas llevamos 15 kilómetros, ¡pero qué 15 kilómetros¡

El siguiente alto es la SIERRA DE CARRANCIAS, de unos 5 kilómetros de largo, con una pendiente media de un 2%, y que cuando doblas una curva, te llevas el susto del 2x10, ya que aparece en medio de la nada un rampón del 20%, a partir de aquí, es la primera vez que dejamos el asfalto o el cemento, y cogemos tierra. Como diría el del chiste: -Capitán; ¿vd. cree que sin trenes de aterrizaje en el avión vamos a poder tomar tierra?, a lo que le responde el capitan: Vamos a tomar tierra hasta hartarnos-

La pista está seca no, sequísima, casi polvorienta, el rodar de las bicis levanta un capa de niebla artificial de polvo, que me veo obligado a subirme la braga para no toser al respirar. La equipación de la cabra, pasa de estar impoluta a ser de color naranja marronáceo. La bajada por pista, la hacemos siempre de la misma forma, Pakito abriendo y yo cerrando, hemos venido haciendo todos los entrenos de la misma manera, él sabe que voy siempre detrás de él, atento a sus maniobras y que jamás le echo delante o caso de hacerlo se lo aviso antes.

Por fin, hemos bajado de una bajada larga y cómoda, pero el excesivo número de bikers te obliga a ir con 100 ojos, un despiste o una parada inesperada, o te comes a uno o te comen a ti, pero la bajada la hemos disfrutado. Tomamos asfalto nuevamente, cruzamos un puente, y torcemos a la izquierda, se nos aparece un pueblo, que no he podido ver el cartel, pero sí un restaurante que se llama la Cocina, lo que me hace temer que estamos cerca de la temida COCINA.

El alto de la COCINA comienza, con un giro a la derecha y de repente te das de morros con una pared vertical encementada con mucha gente a cada lado del camino con cencerros de vaca, animando al personal, y mintiendo como bellacos, ¡vamos, que esto no es nada¡ ¡vamos, que tú puedes¡ ¡venga que son 20 metros de nada y ya luego es llano¡. TODO UNA PUTA MENTIRA. La COCINA, es la olla donde se nos va a freir el culo y las piernas, es la cuesta de las “Hijaputas” x3, x4, x5 o yo que sé. Solo recuerdo que metí el 42 en el metro 1 de subida y no lo quité hasta que empezó la bajada. Es una cuesta criminal, ahora ciclable porque está encementada. Solo recuerdo estar echado encima del manillar, clavándome en el ojete del culo la punta del sillín, con la boca mordiendo el GPS, y mirando al de delante para que no dejara de dar de pedales. Esta puta cuesta se subía en dos filas una derecha del camino y otra a la izquierda, y en medio el que más huevos tuviera adelantaba a la peña de 2 en 2. Para añadirle todavía más dificultad, nos tocó delante de nosotros un todo terreno de la organización que nos ahumó bien a todos. “Yo le eché 500 pulmonías, 300 carboncos”, todos los que estábamos cerca protestamos porque nos estaba ahogando literalemente.
Debió de pitarle los oídos de tanta maldición que paró el coche, y fue la única vez que he visto en mi puñetera vida de biker, que 40 tíos más o menos, nos pusiéramos a sprintar en una subida de un 20%. La alarma del pulsómetro, se me disparó a los 179 bpm, y no paraba de sonar, si seguía mucho tiempo así entraría en “modo infarto” en poco tiempo.

El desnivel se suaviza bastante, un paisano agarrao a un árbol, nos anuncia que 400 metros más y es nuestro, el alto, pero lo que no nos dice es que dejamos el cemento y entramos en una especie de “pista forestal afgana” con más baches, cráteres, hoyos que agujeros tiene “la persiana de un bosnio”.
Lo único positivo es que al menos, transitamos por el medio de un bosque mitad hayas, mitad eucaliptos.

Con tanto esfuerzo noto algo raro en el sillín. La argolla que sujeta la tija, no está bien apretada y el sillín se me ha torcido un poco. Cuando llego al alto, le digo a Pakito que tengo que parar para ajustar el sillín y la tija.

Con las prisas, he dejado la tija a la altura, pero el sillín sigue torcido, hago el descenso con el sillín torcido y cuando llego abajo para empezar el ascenso de las Cuevas del Soplao, me detengo otra vez.

En estas dos paradas, de apenas 3 minutos, nos adelantaron por lo menos 1.000 corredores, o por lo menos esa era la sensación que tuve yo. Era un río continuo de gente sin hueco por el medio, hasta el punto que para poder incorporarte de nuevo, costaba trabajo encontrar un hueco para hacerlo.

Estamos en la carretera que nos conduce a las CUEVAS DEL SOPLAO, son 7 kilómetros de subida cómoda por asfalto todo el tiempo, a poco más del 6%, Pakito se adelanta como siempre subiendo, el lleva su propio ritmo, y yo el mío, el seguir el uno al otro, solo puede llevar a que alguno de los 2 se funda, uno por subir más rápido o el otro por subir más lento.

Solo con mirarnos a la cara, sabemos cómo vamos. La carretera ancha, hace que se circule más cómodamente, y el que ha perdido 1853 puestos por alguna parada para mear, quiere recuperar 50 o 60 puestos, y entonces mete desarrollo corto se pone de pie y empieza a pistonear para arriba.

La neblina y nubes grises iniciales de la mañana se están empezando a disipar, el sol está sacando sus primeros rayos, pero no será hasta llegar a la cumbre, cuando se haya impuesto a ellas.

A mi lado, pasa una chica joven, bastante guapina, es asturiana, y está levantada dando pedales, tiene una bonita figura, y “UN CULO ESPECTACULAR DE BONITO”, los que llevamos la pedalada cansina, nos venimos arriba, nos miramos los unos a los otros con sonrisas cómplices y por qué no decirlo tambien “libidinosas”. ¡Joder, que culo tienes chavala¡ le suelta uno de Bilbao que no puede negar la procedencia, y la chica a lo suyo, pedaleando de pie. Ahí nos ves a todos recreándonos con el espectáculo, y dando pedales al mismo ritmo que ella. He subido casi la mitad del puerto, al ritmo de la chica ésta, y sin darme cuenta he pillado a Pakito que iba por delante como a unos 300 metros.

Pakito, con buen criterio me dice que baje el pistón y que guarde, que apenas llevamos 30 kilómetros y falta todo un mundo.

Conforme se va ganando altura y la carretera sesea se va viendo el río de bikers que fluye corriente arriba. Después de 30 y pico kilómetros, se va pudiendo apreciar el paisaje en toda su inmensidad, y el valle en su profundidad. Las cumbres nevadas de los Picos de Europa están a nuestra vista, aquí puede ir uno recreándose con el paisaje.

Pedalada a pedalada hemos llegado a la cuevas del Soplao, es el Kilometro 35, y el primer puesto de avituallamiento.

Según el programa de avituallamiento, que nos confeccionó nuestro amigo Fran Perez, los primeros 50 kilometros, solo son a base de agua de la mochila, y un bidón de sales, no hay que comer nada hasta Monte Aa. En el alto, el sol pega duro, Pakito aprovecha para quitarse el windstopper porque está cocido, y yo mientras tanto pillo 2 botellas de agua de litro y medio y relleno los camelback y los bidones.

La bajada del Soplao es por una pista forestal con una sola trazada buena, el resto son piedras sueltas de diferentes tamaños, roderas laterales, tierra. Como llevamos buenas bicis y son ideales para ese terreno, bajamos la tija, ponemos la doble suspensión abierta total, y hacemos un descenso que ni Sergio Mantecón nos saca 10 metros de distancia. Que pedazo de descenso, mientras que la peña iba por la trazada limpia, nosotros íbamos folladísimos por la trazada mala y sucia, y adelantamos a gente por un tubo. Todo el mundo iba frenando por la trazada limpia, nosotros casi frenar por la sucia. Aquí salió a relucir las horas de rambleo y trialeras que con Pablopez hemos hecho este año, y que nos ha dado una seguridad en la conducción de este tipo de terrenos pedregosos.

Yo solo oía ¡Estais locos, os vais a matar por ahí¡ pero íbamos lijando a base de bien, bajamos como “balas naranjas cubiertas de polvo”.

Despues de una larga bajada, llegamos al pueblo de Celis, una familia nos recibe en la puerta de su casa con aplausos y dando cacerolazos. Como siempre Pakito, muy educado devuelvo los saludos ¡Adiós guapa¡

Atravesamos Celis, y tomamos un tramo de carretera, son muchos los coches que se agolpan a ambos lados de la carretera, aunque la carretera es ancha, lo que también notamos es que la misma va picando hacia arriba. Son 5 kilometros de asfalto que nos conducirán a la entrada de Monte Aa.

Con la bajada suicida que hemos hecho y el poco tiempo perdido en el avituallamiento, según el GPS de Pakito hemos recuperado 15 minutos sobre el horario de corte.

Al igual que con la subida a la COCINA, la entrada a Monte Aa, es del mismo estilo, pared vertical de entrada encementada, o sea, rampón estilo “hijaputas” inicial de unos 400 metros, rebaja un poco y a continuación otros 600 metros peores que los anteriores.

Aunque la primera rampa la he subido sin bajarme, y las pulsaciones se han ido al punto del preinfarto, en la segunda a mitad de subida, echo pie a tierra porque no quiero explotar ahí el pulsometro me marca un peligroso 185bpm, y la cosa no es para broma. Paro, recupero pulsaciones, empujo un poco la bici, y cuando he bajado al nivel de 135 bpm, empiezo de nuevo a dar pedales.

Parece que viendo que se suaviza el desnivel me animo, doy pedales pero la pulsaciones se mantienen en 155bpm.

Por fin se termina el cemento, y empieza la pista, esta sí en buen estado. Pakito va por delante, me ha sacado mas de medio kilometro, pero yo voy a lo mío.

Conforme se va ascendiendo Monte Aa, la vegetación se va perdiendo, y entonces se va uno dando cuenta, de la hostia de alto que ha estado subiendo, y de la fila india de bicicletas que llenan el recorrido como hormigas.

Llego a la famosa curva de la mujer de las Gominolas, este año, LA ÚLTIMA GOMINOLA HA SIDO PARA EL VIEJO JUDÍO, después de mi se acabaron, y los que venían detrás de mi, protestan airadamente por haberse quedado sin el premio. Por mi parte mejor no haberla cogido, me puse a comerla y con la respiración de la subida un trozo se me fue por donde no debía y casi me ahogo a 200 metros de hacer la cumbre de Monte AA.

Pakito me espera en la cumbre, con una barrita especial que tenemos señalada en nuestro particular menú y zona de avituallamiento. Comemos meamos bebemos y cuesta abajo dirección Ruente, 8 kilómetro de bajada pistera en buen estado.

Otra vez soltamos suspensiones, bajamos tijas, y lijando para abajo que es gerundio. Nuevamente hacemos un descenso espectacular, nos juntamos con la Peña Por Mis Cojones, que eran 2, y vamos echándonos carreras 2 contra dos. Estos zagales también bajan rápidos, pero las tijas altas en las curvas no les vienen bien, y aseguran con frenada, Pakito y yo, aceleramos en la bajadas rectas, y aceleramos más en las curvas.

El buen estado de pista, la anchura y que estuviera seca contribuye al alcanzar altas velocidades, lo que hace que los hostiones y las parcelas sean frecuentes, en ese tramo los protección civil no dan abasto. Hay un tío en la cuneta tapado con una manta térmica esperando que lo evacuen con dos sanitarios y un compañero, la parcela es de las jodidas, en ese momento y de manera instintiva echamos manos al freno, pues no es cuestión de arriesgar. Nos ha entrado el canguelo, más bien el sentido de la prudencia, hacemos el resto de la bajada controlando mucho más, y así hemos llegado a Ruente, donde tenemos nuestro alojamiento, le digo que si quiere que paremos en el hotel para “amojonar” me dice que no que sigamos y eso hacemos. Llevamos en esos momentos 60 kilómetros de recorrido y un puñado metros de desnivel positivo. Son las 12:30 horas y llevamos 4 horas y media desde que se dio la salida sin haber parado prácticamente nada.

Continuará………. CAMPA DE UCIEDA-OZCAVA (KM 65 AL KM 114)
 #165076  por GUGA1319
 25 May 2016, 19:21
Me encanta.

Pero me gusta ser parte y en descargo del compañero que ha dormido contigo tengo que decir y DOY FE que roncas a la par que bufas. Son esas cosas raras de la naturaleza, pero que existen.

Aguardo el resto de kilometros con ansia, puesto que lo vivo como si hubiera estado ahí.

Abrazo



Enviado desde mi iPhone utilizando Tapatalk
 #165083  por Aluking
 26 May 2016, 11:29
Sigo disfrutando la lectura como si hubiera estado allí, debe ser como les pasa a los viejos, que babean viendo zagalicas en la playa recordando épocas pretéritas... ¿será esto lo que llaman "ciclista verde"?

Imagino que transcurridos ya 4-5 días de descanso y tras el penoso viaje de vuelta, con tantas horas de coche con las piernas encogidas que tienen como resultado un anquilosamiento total, una vez recuperados físicamente y dejadas atrás las agujetas, estaréis exultantes saboreando la experiencia vivida, y hacéis bien, porque veréis que pronto pasan semanas y meses y os sorprendéis pensando "¿de verdad fue hace solo dos meses?", así que seguir disfrutando, compartiendo y rememorando la aventura, que os ha enseñado dónde no está vuestro límite.

Una gran lección esta crónica por etapas, donde muchos compañeros aspirantes a este tipo de pruebas podrán descubrir infinidad de detalles que habéis tenido en cuenta en la preparación del reto y os han permitido superarlo.
Y es que "la victoria" en el Soplao se consigue día a día en los entrenos, y el día de la carrera sólo recoges "la medalla" que te has ido ganando los meses anteriores.
 #165091  por shylock
 26 May 2016, 15:47
De RUENTE a OZCAVA (Del KM 60 al KM 114)

Hemos llegado a Ruente, y pasado por el control de paso, hay muchísima gente en este tramo, muy animosa, no en vano en este sitio confluyen bikers con senderistas, y entre unos y otros y los familiares de los corredores, hay más gente que la que hemos visto en el pueblo los 2 días antes.

En esos momentos el sol está picando fuerte, y a eso sí que estamos acostumbrados, circulamos por una vía comunal asfaltada atravesando Ucieda y pasado el pueblo nos dirigimos corriente arriba del río Bayanes (me acuerdo del nombre porque lo pasamos como 20 veces el tiempo que hemos estado allí) bajo la frondosa sombra del hayedo, que sirve para bajar la temperatura. Si el resto del recorrido fuera de esa manera, sería un autentico placer hacerlo.

Se termina el asfalto, y comienza la pista forestal que apenas tiene un +1 ó +2 de desnivel.

En plan verano azul, llegamos a CAMPA DE UCIEDA, y una carpa gigante alberga el avituallamiento, cientos y cientos de ciclistas y senderistas se agolpan pidiendo agua y comida.

Como hemos hecho en el anterior avituallamiento sólo cargamos agua, para el bidón de sales, y el camel-back, solo litro y medio, llevar más agua es llevar peso de más.

Pakito, guarda las bicis, yo me encargo de pillar el agua. Me fijo en la gente como se atiborra a comer como si no fuera a haber un mañana, mientras nosotros seguimos nuestra plan de alimentación a rajatabla que hasta este momento ha funcionado como un reloj.

Pastilla de potasio cada hora de pedaleo, sorbo de agua, y dar pedales.

Es ahora cuando empieza el Soplao de verdad, por delante nuestro, 2 murallones, el puerto del MORAL 1.000 METROS, 13 KILÓMETROS de constante subida no inferior al 8%, y el siguiente el puerto de CRUZ DE FUENTES 1260 metros, 15 kilómetros, y por el mismo estilo con algun pescozón del 12-14%.

Salimos del avituallamiento y a las primeras de cambio, le han echado viagra a la pista y se ha empinado más que el rabo de Roccosifredi, tanto que en algunos sitios concretos hay que recurrir a la paellera de 42 dientes, ya que la cuesta hace pupita.

Adelantamos a un biker, al que la cuesta se le está atragantando un poco, al pasar por su lado, nuestras equipaciones le llaman la atención y el sonido de los cencerros de nuestras cabricas, también. Al vernos, nos dice:
¿vosotros sois de la Cabra de Murcia?
¿y tú eres Pakito, verdad?,
-Soy Javi de Madrid, y compañero de David Castrillo, que sale contigo en verano por Torrevieja en bici, y me ha dicho que venías al Soplao.-
-Además me dijo, que si os veía que me juntara con vosotros, que la Cabra nunca abandona-

Esos son los momentos, en que uno se da cuenta de la trascendencia, importancia y repercusión que la Cabra tiene en el mundo.

Son momentos de gran orgullo para nosotros, en la subida comentamos que cómo va, y nos dice que lo mismo abandona, que está algo fundido y que le ha dado un amago de calambre.

Le decimos que pare y de nuestras mochi-bici, sacamos el arsenal de cápsulas de potasio, para que se tome una ahora mismo, la hacemos que estire un poco antes que se agarrote. Como llevamos de sobra, le dejamos 8 cápsulas de potasio para que las vaya tomando cada hora. Lo único que ha hecho bien ha sido no comer en el avituallamiento de Campa de Ucieda, porque de haberse comido el bocadillo, entonces sí que no había nada que hacer.

Le damos un gel de infiesport, para que se lo tome 10 minutos después, y pueda continuar.

Hemos estado no llega a 5 minutos con él, y nos disponemos a subir puesto que el Moral, no es ninguna broma, arrancamos y cada uno pone su marcheta más cómoda, Pakito tirando de si mismo y de la cámara de fotos. Los tramos de sombra ayudan a la subida.

De pronto se terminan los árboles, y te das de bruces con la realidad de lo que falta. Una montaña enorme con una cicatriz que la va atravesando diagonalmente de un lado para otro en sentido ascendente.

En ese momento, te das cuenta de la entidad del reto en el que estás. Y ves en esa cicatriz, puntitos de diferentes colores en movimiento, como hormigas.

Cuando estás a la mitad de la subida, y miras para abajo, entonces el panorama es el contrario, y te dices para ti ¡Hostia, lo que he subido, y hostia puta lo que me falta¡

Seguimos dando pedales, la montaña te engaña, cuando crees que la vas a coronar, te da una larga cambiada, y te mete al dar la curva en otra subida casi igual de lejana que la anterior, con la salvedad que ves en lo alto una carpa blanca, que esa sí que marca el final de la subida.

No queda más remedio que seguir dando pedales, 145 bpm y a 6 km/h, cambio de posición en la bici para no quemarme, ni el culo, ni las fuerzas.

Paso por delante de una fuente abrevadero de ganado, el calor es intenso, la gente se para a meter la cabeza debajo del que se presume un frío chorro de agua, pues el que lo hace, termina con un ¡buaahhh, Diooooohhh que gusto¡ e incluso algún osado se atreve a llenar el bidón de agua. Continúo mi pedalear hacia la cumbre del primer coloso al que nos enfrentamos, pero con gran envidia de los que se están refrescando en el abrevadero.

Pakito ya lleva unos minutos esperando arriba, como siempre cámara en mano inmortaliza mi llegada, paramos unos minutos puesto que toca comer otra vez la segunda barrita especial del día.

A los pocos minutos y mientras nos estamos comiendo la barrita, aparece Javi, el chaval de Madrid, que hemos encontrado algo tocado con bastante mejor aspecto. Nos dice que está mucho mejor, que no se lo cree, que qué “droga tan buena le hemos dado”, yo le digo que se ha tomado un plátano pero de efecto inmediato y que no le empacha. Nos da las gracias nuevamente.

Hemos coronado el Moral, las vistas son acojonantes, para recrearte toda la tarde si se tuviera tiempo, pero como estamos a un montón de metros de altura y no hay árboles, el aire sopla fuerte, nada de brisa suave ni mariconadas bucólicas. El sol se ve amenazado por unos enormes colimbos de nubes negras que han vuelto como el “primo de zumosol” para hacerle frente. Pakito me urge a que nos movamos ya, mira el GPS, y estamos 2 horas por debajo del horario de corte, no quiere perder esa ventaja, por si nos ocurre cualquier incidencia


El Moral, tiene también una bajada pistera en buen estado, en estos momentos está seca, pero es vertiginosa, soltamos suspensiones, bajamos tijas, y salimos zumbando.

Con el paso de los kilómetros (más de 70), de la fila de hormigas de subida ya no queda nada, vamos estiradísimos, se puede bajar a tus anchas, pero con precaución, pues siempre te puedes encontrar a alguien detenido por alguna avería o meando y te llevas el susto gordo, pues volvemos a bajar a velocidad terminal.

Hemos disfrutado de la bajada como enanos, pero todo lo bueno se termina pronto, enseguida hemos enlazado con la carretera asfaltada que nos llevará a Barcena, donde hay otro avituallamiento antes del pepinaco del puerto de CRUZ DE FUENTES.

Javier sigue con nosotros, y nuestras instrucciones alimenticias. En el avituallamiento, como siempre pillamos agua, reponemos bidón de sales, y ahora toca un infiesport.

Sabiendo de la dureza de este puerto, y de lo largo que es, nos ponemos en marcha sin demora, atravesamos la empedradas calles de Bárcena, saludando a los paisanos que hay en las puertas sentados, sobre todo ancianos, que murmuran entre ellos.

Salimos del pueblo, y enseguida cogemos la pista forestal que serpentea por la margen izquierda contra la viva corriente de agua de un río que choca las rocas que encuentra en su cauce, desprendiendo un sonido Zen, muy relajante, al tiempo que refresca el ambiente.

La subida de momento es muy plácida y llevadero el desnivel, el bosque caducifolio y húmedo, ayuda en nuestro ahora vivo y constante pedalear aunque sea hacia arriba.

Cruzamos un pequeño puente y pasamos a transitar la margen derecha del mismo río, pero ahora con la salvedad que el desnivel se va acrecentando y las vertientes del río quedan más profundas conforme vamos subiendo.

Cuando habíamos salido de Bárcena, las nubes había ganado la partida a los rayos de sol, esa victoria se consolida, y a mitad de subida del puerto, 2 truenos impresionantes retumban en la oquedad de las paredes del valle. Han sonado tan cerca, que el que no huela que va llover de un momento a otro, es que no ha visto nunca llover.

Dicho y hecho, cuando empezamos a salir de la zona arbolada conforme vamos ascendiendo, las nubes no son solo una amenaza, sino que pasan directamente a la agresión, previo aviso.

Nos caen las primeras gotas, paramos nuestro pedalear, sacamos los chubasqueros, y nos los ponemos rápidos. Como estamos en plena subida nuestro propio calor corporal nos los empapa por dentro.

Cesan esas gotas, y seguimos dando pedales, como tenemos calor y no llueve, nos miramos y decimos vamos a quitarnos los chubasqueros.

Nueva parada, quita chubasquero, mete chubasquero, monta en la bici y sube para arriba.

¡Gilipollez como la copa de un pino¡, nos cae una gotita, luego una gota, un gotón, un chupito, un vaso, en cosa de 20 segundos.

Esta vez parece que sí va en serio, y si tardamos 1 minuto más no hubiera hecho falta que nos los pusiéramos. Empezó a llover a base de bien, en 15 segundos, el chubasquero estaba literalmente corriéndole agua, de la visera del casco caían chorretes de agua continuos, y nosotros dando pedales.

Al menos 3 kilómetros de subida a la Cruz de Fuentes, nos estuvo jarreando el agua.

Pasamos algunos bikers que no llevaban más que lo puesto en manga corta, y que parecían pollos con las plumas mojadas.

En plena la subida con el agua que nos estaba cayendo, empiezo a notarme anormalmente bien, ¡que cojones, muy bien,¡ bajo desarrollo, me levanto de la bici, y empiezo a dar pedales, mirando las pulsaciones, están en un más que un primoroso 148 bpm, como consecuencia del ritmo, “le estoy metiendo los pelos a Pakito” de 8 altos de montaña, el “especial del día” entre Pakito y yo, va a caer de mi lado. La vista de la Cruz, me anima aún más a mantener el ritmo, cada pedalada me acerca a ella y cuanto más cerca está, más aumentan nuestras posibilidades de éxito.

Pim-Pam-Pim-Pam, he llegado a la cumbre del segundo coloso, y es la primera vez que no tiene que esperar mi compadre, sino que soy yo. Ahora me toca decirle a él ¡Ay Pakitoooo, qué cojoooones más grandes tienes¡¡ ¡ Y no te querías venir¡¡

Detrás de Pakito, llega Javi, que parece estar repuesto del pajarón que llevaba, aunque se le nota cansado.

Nos hincamos nuestra tercera barrita, llenamos agua de mochilas y bidón de sales, al lado nuestro unos murcianos, nos saludan ¡Ahí está la cabra¡ ¡¡Sí señor, con dos cojones¡¡ Se trata del Coletas de Cartagena. Nos damos ánimos nos echamos unas fotos, y como el aire es molesto, no apuramos para ponernos en marcha lo antes posible.

Justo cuando vamos a salir, una manada de vacas, toma el camino, y en plan “no nos moverán” las bichas no se mueven. Los de la organización y protección civil, se movilizan para poder apartarlas del camino.

Yo como no soy torero y no sé si estos bichos topan o no, decido esperar y ver acontecimientos y no aproximarme mucho, no vaya ser que alguna se arranque y tenga que aprender a torear sin libro de instrucciones.

Aparece un tío con una vara larga, y empieza a arrear varazos al suelo, y como los bichos no se inmutan, le arrea un varazo a uno, que si me lo llega a haber dado a mi me deja en el sitio.

La vaca parece reaccionar algo pero no está muy convencida. El tío, le arrea tres varazos más que me duelen hasta mi. Las otras vacas, se dicen entre ellas ¡vámonos de aquí que los siguientes palos son para nosotros¡

Y así después de unos tensos dos minutos, empezamos otra vertiginosa bajada, pero esta vez, vamos con más cautela, el suelo de piedra y tierra mojado, no está para jugárselo, así que vamos midiendo bien lo que hacemos.

Tras Fuentes, el siguiente obstáculo en el ALTO DE OZCABA, el cual tenemos que subir en cuanto mismo dejamos de bajar.

Ozcaba tiene por encima de los 1000 metros de altura, pero solo vamos a subir poco más de 400 de desnivel hasta la cumbre.

Justo al empezar este alto, empieza a llover otra vez, pero esta vez de manera más comedida, las roderas del agua se hacen corrientes en contra de nuestras ruedas, el estar pasando bajo las ramas de los árboles, parece que no cales tanto, pero cuando te cae una gota, es de las gordas gordas.

Además de la dificultad de los kilómetros que llevamos, (casi 110), la lluvia, el barro, las mierdas de vaca, en plena subida, otro coche de la organización se empeña en hacerse hueco por la estrecha pista de subida al alto, martirizándonos con el ruido del motor cercano a nuestras bicis.

Una grupeta de unos 10 bikers, nos hemos confabulado entre nosotros para seguir dando pedales y no dejarlo pasar en este tramo.

El coche hace varios acelerones para que nos demos por aludidos, pero ¡capullos¡, que se joda y que aguante mecha.

Salimos de la espesura del bosque, la inclinación se suaviza y empezamos avistar la carpa de del avituallamiento de Ozcaba, que se encuentra un poco antes de coronar el alto, donde faltan todavía unos 150 metros para poder decir que se ha coronado el alto.

Paramos lo justo para lo de siempre, agua, sales, bidón y barrita, y en este caso yo para echarme crema especial para los carrillos del culo. Aunque la badana ha respondido perfectamente, me quema un poco la zona.

Seguimos nuestra marcha para culminar el alto lo antes posible, en Ozcaba, hay una especie de ermita o capilla, junto a una pradera, donde hay gente esperando a corredores algunos con pancartas de ánimo.

Pedaleando, pedaleando, Ozcaba se está acabando. Ozcaba es historia. Llevamos 112 kilómetros, los colosos han caído bajo nuestro pedal, Pakito y yo nos miramos, y esta vez sí que nos recreamos con las vistas del valle de Cabuérniga, nos echamos una fotos, cuando el sol, nuevamente planta cara a las nubes, y unos rayos poderosos de la tarde se abren de nuevo paso y deja traslucir un paisaje acojonante.

Solo nos queda CORREPOCO, EL NEGREO Y LA META….. continuará.
 #165093  por mengui
 26 May 2016, 16:59
Sigue Antonio, sigue.....voy a por más palomitas!!!


Enviado desde mi iPhone utilizando Tapatalk
 #165110  por Pakito
 27 May 2016, 13:20
No se puede explicar mejor, pero se te ha olvidado la angustia, pre parto, que tenía antes de salir... jajajajaja
shylock escribió:EL INFIERNO CÁNTABRO
Prólogo


“Los 10.000 del Soplao” también denominado “El Infierno Cántabro”, podrían tener su justa equivalencia “biker-literaria” con lo que Dante Aligheri describe en la “Divina Comedia” y que no es una tragedia, ya que su final es feliz. En dicha obra se narra el descenso del autor al Infierno, al que entra superando el río Aqueronte en la barca de Caronte para buscar a Beatriz . En el verdadero Infierno, descrito por el autor como una pirámide invertida que se separa en 9 círculos, es acompañado por el poeta Virgilio, autor de la Eneida, descendiendo al infierno hasta el noveno círculo.

Cual nuevo Dante,...
Última edición por Pakito el 27 May 2016, 13:36, editado 1 vez en total.
 #165111  por Pakito
 27 May 2016, 13:23
jajajaja, Aluking, te olvidas que es abogado, no se le escapa una....

Doy fe que lo hizo y lo terminó, muy entero...
Aluking escribió:¡ Bravo, Bravissimo ! (como diría Rafaela).
Lo mejor no es el relato, ni siquiera los detalles, sino acordarse de todos ellos, tener tal capacidad de retentiva cuando una vez vividos y durante muchas horas, el cuerpo entra en estado catatónico, faltando oxígeno y sangre suficiente como para grabar a fuego nada más que sufrimiento y esfuerzo.
Tal lujo de detalles me da qué pensar... ¿de veras has corrido el Soplao?
 #165112  por Pakito
 27 May 2016, 13:35
Hostias Antoñico, me he mojao en las bragas.....

jajajajaja
shylock escribió:CABEZON DE LA SAL – RUENTE (Del 0 al km 60)
Empezamos a rodar por las calles de Cabezón de la Sal. Desde la salida hay mucha gente a ambos lados de las aceras, dando ánimos a los participantes, el día está bastante nublado, no hace sol pero la temperatura es ideal para dar pedales, ni frío ni calor.

El pedalear es alegre, y motivado por el subidón de adrenalina de la salida, marchamos en un grupo más o menos compacto, donde están los típicos que adelantan como pueden y por donde pueden, intentando recuperar posiciones. Es probable que del puesto 4.000 avancen 300 ó 400 posiciones en los 2,5 kilómetros iniciales, pero cuando lleguen a Santibañez en el Kilómetro 3, se va a encontrar un tapón del 15,

...
 #165113  por Pakito
 27 May 2016, 13:39
Aluking, lo has clavado, el mayor premio que tiene El Soplao, es la experiencia y el conocimiento que ganas todo el año preparando la prueba.

Era alucinante, ver como Antonio y no no teníamos ni que hablarnos para saber como estábamos y lo que necesitábamos....

Esta prueba te exige prepararte mental y físicamente, muchas gracias por alentarnos en el reto...

Aluking escribió:Sigo disfrutando la lectura como si hubiera estado allí, debe ser como les pasa a los viejos, que babean viendo zagalicas en la playa recordando épocas pretéritas... ¿será esto lo que llaman "ciclista verde"?

Imagino que transcurridos ya 4-5 días de descanso y tras el penoso viaje de vuelta, con tantas horas de coche con las piernas encogidas que tienen como resultado un anquilosamiento total, una vez recuperados físicamente y dejadas atrás las agujetas, estaréis exultantes saboreando la experiencia vivida, y hacéis bien, porque veréis que pronto pasan semanas y meses y os sorprendéis pensando "¿de verdad fue hace solo dos meses?", así que seguir disfrutando, compartiendo y rememorando la aventura, que os ha enseñado dónde no está vuestro límite.

Una gran lección esta crónica por etapas, donde muchos compañeros aspirantes a este tipo de pruebas podrán descubrir infinidad de detalles que habéis tenido en cuenta en la preparación del reto y os han permitido superarlo.
Y es que "la victoria" en el Soplao se consigue día a día en los entrenos, y el día de la carrera sólo recoges "la medalla" que te has ido ganando los meses anteriores.
 #165115  por Pakito
 27 May 2016, 13:52
jajajajaja, se te ha olvidado el momento 25 grados sudando como pollos y el toque con un ciclista en el comienzo de El Moral.... Casi terminamos los cuatro en el suelo.
Pero lo peor fue la hostia que vimos bajando Cruz de Puentes, y el barro...

Fue alucinante pasar de 25 grados a 10 en pocos kilómetros, Antonio me tienes erizaoooooo
shylock escribió:De RUENTE a OZCAVA (Del KM 60 al KM 114)

Hemos llegado a Ruente, y pasado por el control de paso, hay muchísima gente en este tramo, muy animosa, no en vano en este sitio confluyen bikers con senderistas, y entre unos y otros y los familiares de los corredores, hay más gente que la que hemos visto en el pueblo los 2 días antes.

En esos momentos el sol está picando fuerte, y a eso sí que estamos acostumbrados, circulamos por una vía comunal asfaltada atravesando Ucieda y pasado el pueblo nos dirigimos corriente arriba del río Bayanes (me acuerdo del nombre porque lo pasamos como 20 veces el tiempo que hemos estado allí) bajo la frondosa sombra del hayedo, que sirve para bajar la temperatura. Si el resto del recorrido fuera de esa manera, sería un autentico placer hacerlo.

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